Guía
para buscadores de Empleo
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El
Curriculum Vitae
Los
riesgos del CV camaleón
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A
veces ante la desesperación de no encontrar trabajo, nos
vemos tentados a "arreglar" el CV de acuerdo a las circunstancias.
Hay que tener mucho cuidado con esto, porque los selectores de
personal están entrenados para detectar mentiras. ¿Qué
hacer para no caer en la trampa?
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El
camaleón se protege de sus enemigos tomando el color del
entorno en que se encuentra, confundiendo así a su atacante
que no logra distinguirlo.
En algunos casos de búsqueda laboral - sobre todo cuando
la situación se parece, en términos económicos,
a una lucha por la "supervivencia" - es habitual que
algunas personas se sientan tentadas de hacer lo mismo que el
camaleón: si "arreglan" los antecedentes del
curriculum de acuerdo a lo que solicita la empresa, tendrá
mayores posibilidades de inserción.
Pero esto no es así, porque los selectores de personal,
tienen en mayor o menor medida una preparación previa,
y además poseen suficiente experiencia para llegar a establecer
si los datos de un curriculum son verdaderos, falseados o "ligeramente"
alterados. Hay más de una forma de "leer los antecedentes"
como para chequear la información, incluso antes de tomar
contacto con el postulante.
En los buscadores de empleo de más de cuarenta años
existe todavía aquel mito de que "los curriculum
no se leen; son tan sólo una formalidad; lo que cuentan
son los contactos". Este concepto es erróneo,
porque se leen y en profundidad.
En tiempos pasados las empresas privadas tenían un perfil
de empresa pública, donde el amiguismo y los contactos
podían llegar a tener lugar. Hoy no hay margen para la
beneficencia. Las organizaciones buscan resultados y para ello
quieren incorporar a sus planteles a la gente más idónea.
Prueba de esto es la profesionalización de las búsquedas.
Hoy en casi ninguna empresa, la selección queda en manos
de improvisados.
Para un selector profesional un curriculum veraz es el primer
paso. Si no se transmite desde el primer contacto que se es
confiable, ningún otro paso tendrá lugar. Un
candidato amigo de dar las cosas cambiadas puede significar un
mal colaborador una vez incorporado.
En el caso de los muy jóvenes, se cree erróneamente,
de que si no se inventan antecedentes que les den experiencia
no serán tomados en cuenta. Esto es falso, porque la experiencia
"fantasma" es muy fácil de ser descubierta por
el selector.
¿Cuál
es la salida para aquéllos que no encajan
en un perfil determinado?
La solución pasa por ser sinceros y coherentes. Una verdad
bien dicha impacta mucho más que varias hojas de "cháchara"
inconsistente.
La pregunta más frecuente es: ¿Cómo voy a
lograr que me llamen para hacer la tarea "Z", si en
mi curriculum aparece que yo sólo cumplí funciones
como "X"?
Lo mejor, es acompañar la presentación con una carta
que guíe la lectura del curriculum, en el sentido en que
deseamos que sea leído y argumentando porqué se
quiere ocupar ese cargo. Cuando alguien se postula para cualquier
función, es primordial despertar confianza en sus futuros
empleadores, por eso es muy importante ser fieles a la verdad.
Una carta breve, concisa, que demuestre que se conocen los requerimientos
del puesto, podrá dar mejores resultados que un curriculum
"camaleón".
Si bien el recurso de tratar de argumentar en la carta no es garantía
absoluta de obtener el puesto, hay más posibilidades que
si se opta por recurrir al falseamiento, total o parcial, de los
antecedentes.
La
mentira tiene patas cortas
- Belisario
T. - Ingeniero Agrónomo recién graduado.
Presentó un curriculm donde figuraba que entre
sus primeros trabajos (año 1993) había administrado
un campo.
- Selector: Belisario, estoy viendo sus antecedentes.
Aquí dice que Ud. administraba en 1993 un campo
en Junín. ¿Eso es correcto?
- Belisario: Sí, así es. Trabajaba
para González y González y administraba
un campo.
- Selector: ¡Permítame que lo felicite!
Ud. era una especie de niño prodigio. Si los datos
personales están bien, sólo tenía
catorce años y ya estaba en condiciones de administrar
un campo. ¡Es admirable!
- Belisario: Esteee... en realidad no es así.
Yo trabajaba para la empresa González y González
que administraba campos.
- Selector: ¿Y Ud. tenía uno de esos
campos a su cargo? ¡A los catorce años!
- Belisario: Bueno, en realidad yo era el cadete
que hacía los trámites.
Belisario no sólo exageró los antecedentes,
sino que también se perdió la oportunidad
de decir algo que sí era un mérito. El,
a los catorce años, ya se estaba ganando la vida
muy honrosamente, haciendo algo que estaba a la altura
de sus posibilidades.
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- Raúl
G. - Abogado, con algunos antecedentes en comercialización.
Para poder obtener un puesto de encargado de una sucursal
de venta de una empresa mediana, ocultó sus estudios
universitarios, convencido que no lo tomarían
si sabían que era abogado.
Un tiempo después, mientras trabajaba junto a
su Jefe de Ventas, entró al local un ex compañero
de facultad, a quien, por supuesto, reconoció
y saludó con familiaridad. El Jefe no entendía
de dónde se conocían y preguntó.
El ex compañero (que ignoraba que Raúl
había omitido contar su historia profesional),
relató divertido una simpática historia
que les tocó vivir en Tribunales.
Horas después, el Jefe lo llamó a su oficina.
Quería saber qué otras cosas había
"olvidado" consignar Raúl en su solicitud
y cuan confiable era.
Fue difícil explicar lo sucedido, y sin duda
mucho más traumático que si hubiera sido
sincero de entrada. Porque explicar, en un primer momento,
que era abogado por tradición familiar, pero
que su verdadera vocación era la comercialización,
hubiera resultado más creíble que decirlo
forzado por las circunstancias.
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- Sergio
C. - Gran experiencia en ventas de automóviles.
Pensó que su perfil estaba ligado a un campo
muy acotado y que si cambiaba los antecedentes y ponía
experiencia en otros rubros iba a facilitar la búsqueda.
Comenzó modificando un poco los antecedentes
cuando contestaba algún aviso. En cada caso adecuaba
los datos al tipo de vendedor solicitado.
Meses más tarde y con varios modelos de CV en
la calle, fue llamado por una consultora de mucho prestigio.
Antes de la entrevista, debió llenar un formulario
con sus antecedentes, pero no sabía cuál
de las variantes de su curriculum tenía el selector
en su poder.
Después de mucho titubear, lo completó
con los datos y fechas que consideró más
convenientes (no eran exactamente las reales). Cuando
lo entrevistaron, vio sobre el escritorio el ejemplar
que la consultora tenía. Por desgracia para él,
era un CV con sus verdaderos antecedentes.
¡Había sido llamado por lo que era!, y
ahora tenía que convencer a su entrevistador
que el formulario llenado previamente tenía los
datos falsos y el CV los reales.
Sergio perdió la oportunidad de ingresar a la
empresa, para hacer lo que sabía y le gustaba,
ganando un sueldo acorde, y sintió la impotencia
de no poder defender la situación que él
mismo había provocado.
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- Walter
K. - Arquitecto, con buena experiencia laboral en el
exterior.
Tenía la dificultad de que sus antecedentes laborales
no eran demostrables. Poseía un fluido inglés
y conocimientos moderados de francés. Se presentó
a una selección de una empresa norteamericana
radicada en nuestro país. Los cinco minutos fatales,
lo llevaron a poner en su CV que hablaba con total fluidez
los dos idiomas.
Cuando fue convocado, su entrevistadora lo recibió
cordialmente y le tendió la mano mientras lo
saludaba en un correctísimo francés. Walter
balbuceó algo, pero cuando ella continuó
la charla en el mismo idioma, tuvo que admitir que no
seguía la conversación.
Como era lógico, no hubo forma de convencerla
de que su CV era verdadero, más allá de
la mentira de su fluido francés.
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Fuente:
Revista Becas & Empleos Nº 76. Autor: Lic. Liliana Velarte,
Asesora de Empresas en Recursos Humanos
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